La verdadera vocación
de magdalena
Magdalena es una señorita que a sus 26 años de edad, una tímida y reprimida
secretaria quien una noche acompaña a su liberal amiga Gloria a una fiesta y
allí conoce a Emeterio, un músico de rock apodado “Eme”. Luego él se ofrece a
llevarla hasta su casa y aprovechando que Zoyla, la absorbente, interesada y
manipuladora madre de Magdalena no se encuentra allí, la chica le confiesa a
Eme que se siente frustrada por el hecho de que aún es virgen y, por ello, los
dos jóvenes terminan pasando la noche juntos.
La señora se escandaliza al pillarlos juntos
en la habitación al día siguiente y, por este motivo, los obliga a casarse. Sin
embargo el recién creado enlace amenaza con hacer aguas debido, por un lado, a
la insoportable convivencia entre suegra y yerno y, por el otro, la exagerada
abstinencia sexual de Magdalena, ya que sólo se casaron por el civil.
Pero todo eso cambia cuando un buen día se
aparece Armando, un ex novio de Magdalena, quien asegura haber hecho fortuna
con la exportación de bananas y vivir entre Nueva York y Panamá para ver si así
obtiene la mano de Magdalena y, con ella, la casa y la modesta dote de Zoyla.
Ésta aprovecha la ocasión para convencer a su hija de divorciarse de Eme para
casarse con el nuevo millonario y, paralelamente, trata en vano de electrocutar
a su yerno cuando él ensaya con su guitarra; por lo que ahora Zoyla concibe un
maquiavélico plan: Ella y su hija se van de la casa con la excusa de irse de
vacaciones a Puerto Vallarta y, a su vez,
Magdalena regresa al hogar haciéndose pasar por Irene, una falsa hermana gemela
quien vive en Los Angeles y es una muy
desinhibida cantante de música moderna para, con ello, seducir a Eme y obtener
el divorcio por adulterio.
Así, Eme la invita a acompañarlo junto con su
grupo al Festival
de Rock y Ruedas de Avándaro en donde, inesperadamente, ella
termina convirtiéndose en la gran revelación del festival. Sin embargo, al
final del mismo, Magdalena decide finalmente enfrentarse a su madre diciéndole
que ahora ya se siente a gusto con su nueva vida, descubriendo así su
“verdadera vocación”, y decide dejarla. Por su parte, Eme se entera
inadvertidamente de la farsa y, en venganza, convence a Magdalena de practicar
el amor libre con sus compañeros de grupo.
Algún tiempo después vemos que Magdalena, ya
convertida en la exitosa cantante y actriz Irene Durán, concede una entrevista
televisiva mientras que vemos del otro lado del telerreceptor a Zoyla quien
ahora, además de haberse casado con Armando en un momento de desesperación,
tiene una vida miserable ya que vive del sueldo que gana su marido, porque su
presunta fortuna terminó siendo todo un engaño y, como si esto fuera poco,
ahora tiene que aguantar a su déspota suegra... Pero el desmedido orgullo de
Zoyla saca una última carta: La resentida mujer les hace creer a su nueva
familia que la artista que está en la pantalla no es Magdalena, porque ésta se
metió a un convento para dedicarse a ser monja, terminando así la película.
Viola del
Carmen tovar lopez
Maria de Lourdes flores cazares
Samantha selene gomez
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